jueves, 14 de abril de 2016

¿What about love?. ¿Qué hay del amor?. VOL 3.

¡A veces es necesario perderse para poderse encontrar!
Así es. Como lo dije en mi anterior post (dejé pasar bastante tiempo), tras mi ruptura con Angie, me "envacaloqué" en una relación con una mujer que a primera vista era una mujer ideal. Un físico envidiable (aunque como cualquier mujer no lo aceptáse), unos lindos ojos y una forma de tratarme espectacular. 
Caí rendido a sus pies fácilmente, era lo que necesitaba en ese momento. Estaba quebrado, viviendo de nuevo donde mi mamá en un colchón sobre el piso, no tenía trabajo e incluso me pasaban cosas muy curiosas como enviar hojas de vida y que me llamaran, no para darme buenas noticias sino para decirme cosas como "Hey, me gusta tu trabajo, pero no tengo nada para ofrecerte". Se abonaba que se tomaran el trabajo, pero esas buenas intenciones y elogios a mi trabajo no me harían pagar las cuentas.
En fin, esta nena parecía un ángel en mi camino. Me prestó una estructura para no dormir sobre el piso, si era de salir invitaba sabiendo que no tenía yo el dinero, me apoyaba, me ayudaba a difundir mi trabajo, incluso, como me tocó llegar al rebusque, llegó a acompañarme mientras lo hacía. Vendí de todo, dulces, champus, salpicón... etc.
Ella, ella tenía su trabajo cómodo, manejaba sus horarios y el dinero le entraba casi libre, a eso súmale que aproximadamente 3 meses después de haber iniciado nuestra relación, en medio de tanto tocar puertas un muy buen amigo me contactó con su primo, el cual, necesitaba personas que supervisáramos actividades de activación de marca de unas reconocidas marcas de bebidas alcohólicas lo cual le generaba un ingreso extra y a mi, al menos para pagar algo de mis deudas.
Buscaba y buscaba trabajo, hasta que como caída del cielo, llegó una oferta laboral en la ciudad de Bogotá, a la que, con solo la entrevista fue suficiente para iniciar, además, de manera ideal, pues superaba mis expectativas de sueldo "al fin un respiro", tocaba alejarme de todo y todos, pero al menos, podría divisar una luz en mi camino. 
Y así fue, empaqué mi ropa y mis ilusiones en una maleta y me vine a vivir a la capital del país. Comencé a trabajar un mayo, cargado de buena energía y toda la actitud sin saber lo que se me venía pierna arriba. Yo, que venía de creerme el putas, que había tenido mi propia empresa, me estrellé contra el mundo. Esta empresa era tipo universidad pública (sabías que entrabas, pero no sabías cuándo salías), el stress, los deadlines tan cortos, las presiones, la falta del sueño hacían colapsar a cualquiera; lo único que me mantenía firme era mi fé, sabía que si estaba viviendo esto era por una razón y debía ser fiel en estas situaciones. Fueron MUCHOS los errores que cometí en esta empresa, tanto por novatadas como producto del stress. En el ámbito personal, yo ya me encontraba mucho más maduro y tranquilo, no me interesaba cometer los errores que cometí en mi anterior relación arriesgándome a perder algo que para mi, en ese momento, valía la pena; esto al menos en el plano sentimental. Por otro lado, mi poca vida social desapareció por completo, tantas trasnochadas en la empresa de lunes a viernes, me dejaban un sábado y un domingo agotado, sin ganas de nada más que dormir.
Fueron 6 meses que duré en esta empresa, cayó en crisis por falta de proyectos y yo, di papaya, cometí un error que no debía cometer y fui despedido en un recorte grande de personal que se hizo. Durante este periodo, mi novia, impulsada tanto por mi como por quien se convirtió en mi amigo (quien me había dado el trabajo de supervisor) se volvió modelo de protocolo. Esto hacía que ganara aún más dinero en una forma relativamente fácil, esto, fue el principio del fin.
Gracias a Dios, al salir de la empresa, encontré trabajo rápido y en Cali. Volví a empacar mis ilusiones y mis aprendizajes y me dirigí de nuevo a mi tierra, pero la dicha me duró muy poco. No tuve empatía con mi jefe y en solo 3 semanas me sacó de la empresa, aduciendo que no le daba lo que el esperaba de mi... -¿En serio? ¿en tres semanas?- dejándome sin trabajo de nuevo en Cali, mi ciudad natal, que adoro, pero la verdad, en mi gremio... NO PASA NADA.
Era noviembre de 2013, tenía de sueldo solo lo que me alcancé a trabajar en octubre y para esa fecha ya es muy difícil encontrar trabajo.


Eso fue copando la "paciencia" de mi "amada" que seguía con su vida nocturna en las activaciones de marca. Yo, en el rebusque nuevamente, tocando puertas de conocidos para encontrar trabajo EN LO QUE FUERA y arrepentido de haberme devuelto de Bogotá, pues, al momento de haberme despedido de la empresa en Bogotá, no solo tenía 3 entrevistas de trabajo, sino que a los 15 días ya tenía trabajo que por devolverme a mi ciudad a mi "trabajo soñado" dejé botado. Para no hacer el cuento largo, hacía principio de 2014 empecé a trabajar en una campaña política de un personajillo de estos que aspiraba a la cámara de representantes. Dirigía el equipo digital y por supuesto, esta nena no podía faltar en mi equipo. Pero aquí empezó la vida a pasarme factura por mis comportamientos del pasado. Empezaron las llamadas, salidas, coqueteos y demás de esta nena con personas que conocía en los sitios nocturnos. Salidas con estos y demás que, como estúpido perdoné y me convertí en una persona que no soy. Grosero, inseguro y hasta violento. Me alejé de mi familia pues era una cosa que a ella le molestaba, una relación tan estrecha con mis sobrinos por ejemplo. Ella no me cambió, yo lo permití, le di un poder que nadie debe tener sobre mi y es el poder sobre mi mismo. Pero, cada que la vida me golpeaba, casi que inminente veía su factura ante mis ojos. Solo que me negaba a pagarla y a aprender, seguía de testarudo, como el salmón a nadar contra la corriente. La nena que conocí y me cautivó, se había ido, ahora, como tenía más poder adquisitivo que antes, le importaba más su ropa y zapatos de marca, sus salidas, sus amigas modelos y demás. Yo ya no era ese que le podía dar lo que ella quería, pero aunque así me lo demostraba seguí insistiendo. 
Poco antes de terminar mi contrato con el personaje de la política (que me hizo cogerle asco a este tema) me volvió a salir trabajo en Bogotá. Sin dudarlo volví a arrancar, lo quería y necesitaba. Poco tiempo después llegó mi "amada" a estudiar gracias a una cesión de estudio que le di yo más un extra en dinero que ella puso. ¿Problemas?¡Por supuesto!. Al llegar aquí no tuve más que malos entendidos, me estafaron con un sitio donde viví y hasta más. Pero bueno, al menos había llegado a un sitio estable, tranquilo para trabajar, un paraíso comparado con el infierno de vida que llevaba. Después de haber sido estafado y tener que salir intempestivamente de ese sitio, conté con la fortuna de encontrar un apartamento perfecto para mi: excelente precio, cerca a mi trabajo, hermoso sector. Terminé viviendo con mi "amada" en este sitio y empecé de nuevo a convivir, pero las inseguridades con ella me carcomían.
Básicamente, la presión por poder "dar más" su comportamiento despectivo conmigo, sus confiancitas con sus amiguitos y demás me llevó a perder el control y comportarme como nunca me debí comportar. Perdí tanto el respeto por mi mismo que cree una necesidad sobre esta mujer que me llevó a perderme.
La lloré, sufrí, me amenazaron de muerte (aunque en el fondo sabía que no era cierto), me emborraché por primera vez, me emborraché por segunda vez, puse en riesgo mi trabajo pues falté por culpa de ese descontrol o llegaba con guayabo, volví a llorar, oraba, lloraba y oraba, le rogué, le supliqué, me volví monotemático cansón. Pagué una cuenta de cobro muy alta por mi pasado, por mis malos comportamientos, por ser desagradecido. Terminé de psicólogo, me perdí completamente, fui un lobo estepario. Recuerdo mucho el preguntarle a Dios por qué me pasaba esto. Por qué nadie era capaz de amarme así, como soy, con mis ángeles y mis demonios, con mis fortalezas y mis inseguridades, que me amara en la langosta y el caviar como en el arroz con huevo. Lloraba y volvía y lloraba. Hasta que, por fin, después de casi un año de llorar, las respuestas a mis porqué llegaron TODAS juntas en un frasco compacto y hermoso.

To be continued...



lunes, 10 de agosto de 2015

¿What about love?. ¿Qué hay del amor?. VOL 2.

En la escuela de patinaje donde trabajaba me tenían bastante aprecio. Solicité ser recibido de nuevo a lo que accedieron y volví a trabajar ahí. Tenía una rutina diaria de tv en la mañana, en la tarde trabajo y en la noche entreno de hockey. Pasaron varios meses hasta que comenzaron a ir los de la liga de patinaje a entrenar a una pista que tenía la escuela donde trabajaba y eventualmente comencé a conocer unos cuantos de ahí. Fue una noche en la que me disponía a salir para mi casa después de una jornada laboral cuando reparé una gran cantidad de gente, movimiento de producción y filas largas a la entrada de la escuela, que, entonces, como buen colombiano donde hay una fila larga pregunté -Ve, y ahí qué pasa". Resultó que esa noche había un concierto en la escuela de un cantante de música vallenata que para mi era el equivalente a explorar piedras lunares... No tenía ni la más remota idea de quién era el tipo este, pero como buen joven colombiano no me perdía la movida de un catre y además gratis (por ser empleado de la escuela) hasta una patada!. Fui al carro a guardar mi equipo deportivo para quedarme solo con la ropa que traía puesta y en el camino, encontré un grupo de niñas de la Liga (de los que entrenaban algunos días a la semana en la escuela) haciendo la fila para entrar al concierto y fue ahí donde ni corto ni perezoso, usé mis influencias para que pudieran entrar (con sus boletas claro está) para que pudiéramos entrar antes y así coger mejor ubicación. Entre estas niñas estaba María, quien durante toda la noche evidenció la atracción mutua que existía y terminando la noche en un lindo beso. Con María duramos 6 meses. Realmente era complicado el tema de la edad, pies ella tenía 15 y yo en ese momento 18, no era una mala diferencia de edad, más, cuando tu eres mayor de edad y tu pareja menor de edad, es algo muy complicado.
Tras haber terminado mi relación con María, pasaron unos cuantos meses hasta conocer a Angie. Una linda chica que estudiaba en la misma universidad mía, mi misma carrera solo que yo estaba en primer semestre y ella en pre-universitario. Pasaron aproximadamente 3 meses antes de que algo ocurriera entre nosotros, ella solo pensaba en que después de nuestro primer beso todo iba a ser una simple cuenta regresiva, y la verdad, no se equivocó. Con Angie hubo muchas cosas muy bonitas, es una gran mujer, leal, fiel y demás. Su primera experiencia sexual la tuvo conmigo y como mujer nunca tuve quejas. Tuvimos 6 años de noviazgo con altibajos en nuestra relación, de hecho un par de veces terminamos y decidimos retomarla. La relación con su familia también era muy buena, respetaba profundamente su familia y ellos a mi, vivimos cosas muy bonitas y momentos muy difíciles en los que Angie fue incondicional conmigo. La verdad y aunque resulte doloroso, no recuerdo haberle propuesto matrimonio como tal, más una noche yendo a mi restaurante de comida rápida favorito lancé lo que para mi era una propuesta de convivencia, más ella la tomó como propuesta formal de matrimonio... En mi cabeza dije..."Qué hijueputas, es una buena mujer, llevamos muchos años, no estoy en una mala edad para el matrimonio (26), económicamente las cosas están fluyendo, ella tiene su trabajo... ¡Hagámosle!", y así fue como dije bueno, casémonos... Sin darme cuenta, construíamos un castillo de naipes
. Recuerdo el día que le contamos a sus padres. Estábamos hablando sus dos hermanos, sus dos cuñadas y sus padres de un vestido que le habían regalado a su sobrina y le quedaba aún grande, entonces, su cuñada, la esposa de su hermano mayor dijo "Eso le queda para el matrimonio de Angie y Andrés", lo cual dio el espacio para revelar que ya lo habíamos decidido y que lo haríamos un año después. Su papá solo guardo silencio, pero se puso impresionantemente rojo en su rostro, sabrá Dios que habrá pasado por su mente en ese momento, más solo atinó a darme un fuerte abrazo con los ojos aguados, sacar una botella de vino, poner "Mi Niña Bonita" en el equipo de sonido y celebrar con nosotros la noticia.
No todo fue color de rosa al poco tiempo de esta noticia, el trabajo comenzó a escasear, pero en mi afán de mantener mi promesa y mi compromiso seguí con los planea, anillo de compromiso, argolla, vestidos, lista de bodas, tarjetas de invitación, en fin, una cantidad de cosas comenzaron a hacer parte de nuestro diario, que un año, pareció muy poco tiempo para tanto qué hacer. Con Angie fueron 2 años y medio de relación como esposos, en los que la vida me demostró que solo me había apresurado en tomar un paso como estos, no por ella, ni más faltaba, sino por mi, era yo quien aún no estaba listo para esa decisión. Aunque no lo creía, era un inmaduro incapaz de mantener un hogar sano. No digo que ella no tenía sus fallas ni que las razones para el posterior divorcio no estuvieran claras, pero si sé HOY que si yo hubiera estado en otro momento de mi vida, hubiera hecho más por mi matrimonio; más la vida solo me ha demostrado que todo en mi vida, incluso estos fracasos, todos tendrían, lo que hasta hoy es un final feliz, y que por todo esto debía pasar para poder encontrarle sentido y valorara lo que me iba a encontrar más adelante.
Debido a la crisis económica que teníamos al momento de casarnos, Angie y vivimos 2 años en mi casa paterna (grave error) con mi mamá. El error no es mi mamá, simplemente ahora veo con más claridad que DEFINITIVAMENTE si te casas, debes irte, crear tu propio nido, tu propio espacio. Solo vivimos medio año independientes en un muy bonito sector de la ciudad, más la verdad, cada quien hizo lo suyo para que el vínculo matrimonial se perdiera, ahí es que pensé, lo que empieza mal termina mal... De hecho te menciono  un par de cosas que empezaron mal. Cuando nos fuimos a casar, una semana antes (como era por lo católico) recordamos un PEQUEÑO detalle -Oye, ¿y el curso prematrimonial?- No habíamos hecho ese curso que para este tipo de bodas es obligatorio, días antes las "testigos" de este matrimonio, ni siquiera sabían mi apellido 6 años después de relación con su amiga de infancia, el día de la boda mi hermana, quien tenía nuestras argollas, peleó con mi mamá, llegando a la hora que le dio la gana a la ceremonia con mi sobrino que era el pajecito, estando a punto de casarnos con argollas prestadas... !En fin!
Yo pensaba que simplemente con volver a casa, con responder por lo que me correspondía en casa y demás era suficiente, mas mucho me faltaba para ser de verdad un HOMBRE de su hogar, YO, admito que no lo respeté, pues aunque no podría decir que fui infiel estando en mi matrimonio, al menos de manera física, si permití muchas veces que el diablo vestido de mujer irrumpiera poco a poco en mi hogar hasta que ya no tuvo salvación. Esto al menos de mi parte, la parte de ella y mis razones para terminar la relación y divorciarnos, por parte mía, no las contaré, por respeto y demás. Eso sí, no puedo decir jamás que ella me llegó a ser infiel a mi tampoco.


Después de esto, Angie y yo nos convertimos en completos desconocidos, ella quedó odiándome a tal punto que no pude volver a ingresar al que fue mi apartamento, ni por mis pertenencias, ni por mis equipos (mi oficina era el apartamento). Esto me llevó a perder mis clientes y caer en la quiebra, una muestra de cómo obra la vida cuando tu actúas mal, ojo, recuerda que yo acepto que tuve mucho que ver en que mi matrimonio se deteriorará, más no puedo decir que el matrimonio se terminó por mi culpa o la de ella, sencillamente una relación es de dos, pero sí. Salí de ese matrimonio, quebrado, con más de 10 millones de pesos en deudas y sin siquiera una cama sobra la cual dormir. Angie me enteré que así como yo, al poco tiempo inició una relación sentimental con una compañero de trabajo (con el único con quien la llegué a celar en 8 años de relación), ese tipo de chismes que te llegan sin pedir información, más espero que sea cual sea su situación laboral, personal y sentimental sea feliz, así como lo soy yo hoy, pues gracias a salir de esta relación, la vida me puso a hacer un curso acelerado de humildad, de sentimientos, de ojo por ojo y diente por diente, una lección que me llevó a pasar por los 7 infiernos, tocar fondo y sentir la falta de esperanza, pero que lo mejor que me enseñó, fue a encontrar a Dios, encontrarme a mi mismo y conectarme, haciéndome feliz y poder reconocer el cielo cuando lo encontrara. 

To be continued...

jueves, 30 de abril de 2015

¿What about love?. ¿Qué hay del amor?. VOL 1.

Nota del autor. Algunos nombres de personas en esta historia serán cambiados para respetar sus identidades.












¿Que hay del amor?. Es una buena pregunta. Empecemos por el principio para contextualizar; soy 100% heterosexual y desde muy niño me di cuenta, no tengo rollo con la homosexualidad, solo que creo pertinente para hablar del tema que sepas que mi historial es totalmente straight. Resulta que desde muy niño fui muy enamoradizo, como te comenté en algún post anterior, desde el jardín pre-escolar ya andaba siendo víctima de las niñas (tranquilas, víctima solo es un decir, no es literal). Y así fue, en el colegio desde que entré me tragué de una niña, Sofía era la niña más hermosa que yo había visto, esos ojos, ese cabello, era algo para mi mágico, tan mágico y tan puro al mismo tiempo, que durante 11 años que estuve en ese colegio, nunca dejó de gustarme, y aunque de vez en cuando hubo un par de niñas que me llamaron la atención, siempre fue Sofía la dueña de mis ojos y mi corazón en el cole, más nunca fui correspondido, yo era todo lo contrario a lo que ella le gustaba, era bajito, narizonsito, inmaduro al punto de ser mamón, no era popular... En fin, solo era un compañero de estudio más. Tocó aprender a vivir con esa traga maluca de todo el cole, no encajaba directamente en lo que podría llamarse un galán, todo lo contrario, me sentía destinado a ser el "amigo" de todas, el que le confiaban incluso intimidades y uno por dentro mordiéndose una weva - ¿Por qué me tienes que contar eso si sabés que me encantás? - pero bueno, era mejor eso a tener una vida completamente alejado a la más linda de las torturas que suelen ser las mujeres. Pero, hacia final del colegio, descubrí lo que podría ser mi "Modjo", el hecho de ser ensimismado y de ser una persona que para ellas era confiable, era la carta que tenía para jugar a mi favor. El ser callado y que hacía las cosas sin alardear comenzó a darme ventajas sobre el resto de la manada, aunque, como siempre, de manera callada. Te explico, hubo un par de veces en que niñas que me parecían muy bonitas, que en el cole ni me daban bola, me pusieron citas con alguna excusa que en el momento me creía, pero resulta que fue mi inicio en una carrera "criminal" en ascenso... Jaja. Esas niñas de las que todos hablábamos en el cole, me citaban a mi en sus casas para darnos piquitos, eso sí, quedemos claros, hasta casi terminado el cole, solo fueron piquitos. Pero bueno, yo no me ponía bravo porque me "usaran" para darnos piquitos, yo me dejaba. Fue hasta el 29 de mayo de 1999 que tuve mi primera experiencia sexual real. No creas que se me salió el lado femenino al acordarme de la fecha exacta de cuándo perdí mi virginidad (teniendo solo 8 años tuve mi primera experiencia de este tipo, más no la tomo en cuenta pues ella tenía 14 y a mi ni babitas me salían), es solo que fue un día después que mi papá, partiera para Estados Unidos en un viaje sin fecha de regreso, despidiéndome con las lágrimas en los ojos diciéndome - Ahora eres el hombre de la casa - aún no logro recordar ese día sin sentir un nudo en el pecho, y fue precisamente Claudia, quien al siguiente día, de la forma menos esperada, llegó a mi casa con la excusa que saliéramos a tomarnos o comer algo por ahí, como efectivamente sucedió, no sin antes, sin querer queriendo mostrarme que iba con otras intenciones y me puso a perder el año ese día, me indigné tanto que después de volver de salir a escuchar cuenteros en la "Loma De La Cruz" en Cali, volvimos a mi casa y diciéndole "Vení te muestro como alumbran las estrellas en mi cuarto" (en ese tiempo tenía luz negra y estrellas recargables en mi habitación) y me des-indigné, sin importar que abajo estuviera mi mamá, mi hermana y su novio. Ese cuento duró mucho tiempo, Claudia normalmente tenía novio, pero me llamaba para el popular y conocidísimo "repasis" y yo ni corto ni perezoso lo hacía. Yo había asumido la posición que en el cole había aprendido, manejar el bajo perfil, comer callado pues el que come callado come dos veces, así que no me preocupaba. Eso sí, desde el principio, las clases de educación sexual en el colegio surtieron efecto y siempre tuve una sexualidad responsable.
En mi vida te puedo enumerar a la fecha 4 amores. El primer amor o ilusión fue Camila, una niña que practicaba patinaje en la escuela de esta modalidad donde yo enseñaba al poco tiempo de salir del colegio. Esta niña me transportaba, aunque había un problema, yo tenía 16 años y ella tenía 13, yo la veía literalmente como una niña, pero curiosamente, en ese momento, cuando la conocí, Camila tenia un novio de 22 años... Así es, un man de 22 años era el novio de una niña de 13 añitos. Pero bueno, verla patinar, con su blanca y lozana piel, unos ojos azules profundos, hermosos que me hacían adentrarme en ellos y navegarlos. ¡Me encantaba!. Con ella, en ese entonces, no pasó nunca nada, aunque al poco tiempo de conocerla terminó con su novio y nunca escondimos lo que sentíamos el uno por el otro, nunca se dio nada más que un esporádico piquito por aquí y otro por allá. En ese cuento, estuvimos dos años hasta que llegó mi primer verdadera experiencia en el amor, el amor real, al menos el de pareja. El destino cruzó por mi vida a Cristina, una hermosa morena, con una belleza exótica cautivadora, un cuerpo alucinante, perfectamente proporcionado y un derriér que ay Dios!, la misma Ana Kournikova envidiaría, además de eso adornado en la parte superior de este con un tatuaje de dos dragones con el símbolo griego de libra, aún hoy recuerdo ese tatuaje y... Mejor dicho, sigamos. Cristina vivía en USA. Si bien es colombiana, desde muy pequeña partió a vivir a México y hacia los 14 años ya se había radicado con su familia en Miami. Era la menor de 3 hermanas, y como suele suceder especialmente en familia de mucho dinero, el hijo menor tienden a descuidarlo por pretender suplirle todo con cosas y no con tiempo de calidad, en pocas palabras, había terminado en Colombia de nuevo, donde su abuela, pues se había metido en problemas con la justicia en USA y como estaba a poco menos de un año de cumplir los 18 años, corría el riesgo que la juzgaran como mayor de edad, así que fue enviada para justificar una terapia psicológica y que su problema se resolviera más como el de una menor confundida. Era una mujer hecha a mi medida, no por los problemas, sino por ella como tal. La conocí solo un par de días antes de mi cumpleaños 18, y la ocasión perfecta para que todo iniciara fue que un día después me hice mis dos primeros tatuajes que me los hice a mis 17 años y 364 días. Llegué ese día, se los mostré, charlamos al respecto y aproveché la oportunidad para invitarla que me acompañara a mi cumpleaños, ese día pensaba hacer una reunión sencilla con mis compañeros del cole (aún estaba la nostalgia de los recién egresados) a lo que ella accedió. Intercambiamos teléfonos y quedamos para recogerla y por supuesto, llevarla de vuelta a su casa. La noche transcurrió de manera normal. Mis amigos partieron hacia su casa y no sé cómo en un pequeño abrir y cerrar de ojos, Cristina y yo estábamos envueltos en un beso que me hizo sentir un corrientazo recorrer todo mi cuerpo (mujeres que besen rico y ella). Estamos hablando de noviembre 29 de 2001, la llevé donde su abuela, nos despedimos con otro beso y al otro día, la llamé y le dije que había sentido algo extrañamente especial con esos besos, que no me importaba estar diciéndole eso a menos de 24 horas de habernos dado el primero beso, pero que quería ir en serio con ella. Para mi sorpresa ella me dijo que sintió lo mismo, y que sí, que quería ir en serio conmigo... En ese momento me eleve al menos un metro del piso, no caminaba, levitaba, tenía mi primer novia oficial. Con ella todo rayó en la perfección, recuerdo como muchas veces por pendejadas, ella con su carácter se molestaba, pero yo salía con cualquier babosada y con esa hermosa sonrisa me decía -Yo no soy capaz de enojarme contigo- me daba un beso, me enamoraba más y todo volvía a la normalidad. Ella y yo nos compenetramos demasiado, estábamos casi que hechos a molde, no habían disgustos prolongados, nuestras familias nos aceptaron muy bien (al menos la familia de ella acá en Colombia), ante todo éramos muy amigos, ni qué decir de la parte sexual, mi mejor amigo del momento terminó de novio de su prima, en fin todo era perfecto. Navidad y año nuevo fueron perfectos hasta que llegó la noticia que ella debía volver. Yo no sabía qué hacer, pero como una señal divina, entró al poder el señor Alvaro Uribe, el cuál decía que llamaría reservas del ejército para combatir a la guerrilla y como yo estaba ya en edad en la que dado esa eventualidad podría ser reclutado, mi papá me dijo -Se viene ya para acá antes de ir a darse "Chumbimba" con esos campesinos ignorantes- Fue la excusa perfecta para no terminar la relación con Cristina, me iba para USA, además que cuando mi hermana salió del colegio en el 97, se había ido medio año a estudiar allá, también quería hacerlo, en fin, todo volvía a encajar en mi vida. No sin antes recibir unas cuantas cartas de Camila vía e-mail, disculpándose conmigo por no haber tenido el coraje de tener nada conmigo, diciéndome que le dolía verme partir con Cristina y que además tenía sentimientos fuertes por mi... WTF?. Me fui el 2 de febrero del 2002 a USA, con una maleta cargada de mucha ropa, ilusiones y el amor a flor de piel, ella llegó a Miami el 4 de febrero, la esperé en el aeropuerto y ahí encontré la primer barrera para nuestro amor... Ella al salir de recoger la maleta y verme, me dio un abrazo delicioso, acto seguido volteó a saludar a su mamá y hermana que habían ido por ella, yo no sabía hasta ese momento quienes eran, pero en fin, la mirada de la señora activo mis alarmas. Estuve con ella todo el día, conocí su casa en Miami y hacia las 8 de la noche, la mamá dio a entender que debía irme. Así fue, nos despedimos, yo me fui caminando hasta el parqueadero de un centro comercial cercano y esperé a mi papá por más de 4 horas, sentado en el andén, aguantando frío pues aún se estaba saliendo de invierno y a eso súmale de que mi papá trabajaba esa noche, del sector de donde vivíamos y él trabajaba, era aproximadamente media hora de camino y por si fuera poco, obviamente mi papá no conocía el sitio donde ella vivía.

En fin, la dicha de nuestro amor nos duró 15 días más estando yo en USA, recuerdo que la penúltima vez que la vi fue el 14 de febrero del 2002, cuando le llevé un peluche "Igor"(el burrito de Winnie The Pooh), un globo de "Winnie Pooh" y una carta hecha a mano (bastante cursi, eh?, no importa, era San Valentín y allá si se celebra de verdad), a ciencia cierta no entendía las razones, no sabía si se le había acabado súbitamente el amor, si en su casa le habían puesto problema (su mamá, con el papá tuve excelente relación), si sus problemas legales no le dejaban cabeza para ocuparse de otros asuntos... En fin. Canalicé mi frustración caminando más de 40 minutos diarios a la escuela donde estudiaba y perfeccionaba mi inglés y al menos 4 horas de gimnasio diario, saliendo de este y quedándome en la oficina de la Manager del gimnasio, hablando mucho, esperando a que su novio la recogiera o hasta que cerraran el gimnasio. Me fui de Colombia pesando 63 kilos, y decidí volver el 4 de mayo del 2002, no sin antes despedirme de mi amor en una banca de un gran jardín que había en el frente de su casa, pesando 73 kilos, lleno de músculos, pero un corazón blandito y quebradizo. Volví a Colombia a retomar mi vida, buscar estudiar, buscar trabajar de nuevo, retomar mi deporte y tratar de sanar mi corazón que por primera vez en mi vida, estaba realmente destrozado.
Aunque mantuvimos el contacto un tiempo y esporádicamente hablábamos por teléfono e incluso me contaba problemas con su pareja, pasaron unos cuantos años antes de volver a ver a Cristina personalmente. Ella había vuelto al país, un tiempo atrás pero vivía en Bogotá en esa época y yo en Cali, pues se había casado con un famoso cantante que en sus canciones siempre manda a decir que "le abran que es él". Alguna vez fue a Cali y tuvimos la oportunidad de reencontrarnos personalmente, esa historia te la dejo en continuará. Sé que sigue casada, si es feliz o no lo desconozco, pero ya tiene dos hijos y aparentemente un hogar estable. Eso me hace feliz.

De todas las formas posibles de tortura,
Es el amor con la que prefiero autoflagelarme.
 
-Yo-

miércoles, 22 de abril de 2015

¿Y quién es este man? Parte 3: Encajar o no encajar, esa es la cuestión.

Soy de Cali, Colombia, ahora veo los toros desde la barrera ya que vivo en Bogotá y veo cosas que durante muchísimos años no vi.
Cali es una ciudad que lastimosamente ha sido plagada por una cultura bastante errónea, una cultura que no es cultura, la narco-cultura. Como se los mencionaba en un post anterior, nací en noviembre/83, los 80´s trajeron muchos cambios en el mundo y Cali no fue la excepción. La introducción de la cultura de la plata fácil, del "Usted no sabe quién soy yo", que aquí, en Bogotá, apenas se está introduciendo, pero para mi era pan de cada día en mi ciudad... Tristemente!
Esto hizo que en mi ciudad, aunque uno lo viera así hasta hoy, en realidad no fuera fácil criarse, y no me malinterpretes, en realidad soy una persona que se puede decir, he sido acomodado y privilegiado en la vida, no porque nunca haya tenido dificultades de ningún tipo en la vida; todo lo contrario, las he tenido y muchas más de las que la gente podría llegar a imaginarse, pero lo digo porque a través de los años, en mi proceso de descubrir en realidad quién soy yo y desarrollar una personalidad con la cual encajar y me sienta cómodo, he descubierto que mis dificultades comparadas con las de muchas otras personas... No son nada, soy un yupisito quejumbroso solamente!
En fin, crecí sin darme cuenta en una ciudad en la que la ley del más fuerte desde mi nacimiento prevaleció, en Cali ser una persona bondadosa y pacífica a ratos va en contravía del status quo establecido por esa "nocultura". Desde muy pequeño en mi hogar, trataron de inculcarme valores tan
sencillos como no mentir -de hecho mi papá decía "el que miente roba" -, no hagas a otros lo que no quieres que te hagan, hay tiempo para todo y todo a su debido tiempo (ahora lo llevo tatuado en mis antebrazos) y nunca pegues primero, pero si te tocan... Acábalo!
Recuerdo en mi jardín una infancia en términos generales muy tranquila, pasé por dos jardines infantiles, Mi Gorrioncito y María Victoria. Desde chiquito enamoradizo, en ambos tuve "noviesita", una en el primero, Manisita (Maritzita=Maritza... ¿Recuerdas que no pronunciaba la "R" y nasalizaba mi voz?) y en el segundo, Angélica María, con esa hasta me saludaba y me despedía de pico en boca, pero ella me hacía dar celos con un tocayo del jardín diciéndome cada cuanto que ya no era mi novia por ser la de él. Chanfle!, desde pequeño víctima de los encantos y la crueldad femenina!!!
Al pasar al colegio, llegué al colegio Reyes Católicos. Un colegio que estaba relativamente nuevo, aún los pisos eran en cemento y muuuuuucho monte por todo lado, perfecto para un niño tan mamón como yo. En el colegio nunca fui ni de los populares ni de los desapercibidos, solo era uno más, eso sí, siempre fui de los bajitos, si bien no soy enano, soy de estatura promedio colombiana (1,72m) y a eso súmale que me estiré tarde, más nunca fui ni el bully ni el bullyed.
Mi primera gran experiencia con la hostilidad, fue cuando estuve en 4to de primaria.
Estaba de moda el yo-yo Coca Cola, y al sonar la campana para regresar a clases después de descanso escuché que alguien atrás mío gritó "Miren, la ostra", fue solo girar mi cuerpo 90º de los 180º que debía para mirar del todo cuando sentí que la famosa ostra (jugada de yo-yo que consistía en partirlo en dos a través de un gran golpe, principalmente contra el piso) la querían hacer en mis sien. Fue tan solo sentir el cimbronazo en mi pequeña cara para recordar las frases de crianza "Nunca pegues primero, pero si te pegan...", y efectivamente así fue, en cuanto salí del pequeño letargo, identifiqué mi objetivo, me le fui encima y cual enano arrecho empecé a golpearle, pese a que cuando iba volando hacia él, caí en la cuenta que ese era el "nelson" de ese momento en el colegio, el bully, el vago, el que en solo 4to de primaria ya había perdido un par de años antes, medía al menos 10 cms más que yo, su contextura era muchísimo más desarrollada, es más, si tuviera hijos para esa época no me extrañaría, era "Gironza" (Jueputa vida!!!), pero eso no me importó, pese al problema en que sabía que me metía, decidí poner en riesgo mi vida por mi honor y mi respeto, pero, tan solo fueron un par de golpes que lo lograron tumbar al piso y yo quedar encima de él lo que me duro la dicha, con un simple movimiento me invirtió nuestra posición y cuando yo ya tenía mi resignación en el alma, veía como mi corta vida pasaba ante mis ojos y preparaba mi cara para un estruendo que hiciera parecer la ostra de la que había sido víctima segundos atrás un suave caricia, escuché cual voz de un ángel -Gironza, quieto!- Sí, era la profesora Amparo, que como rayo voló mientras gritaba lo antes mencionado y le frenaba el brazo derecho a este macancán que lo tenía ya en alto dispuesto a fusionar mi cara con el barro sobre el cual estaba yo recostado y resignado. Nos llevaron a rectoría directamente, de la cual salí bien librado ya que la profesora intervino por mi diciendo -Yo conozco Andrés y si se metió con él fue por defenderse- así que me dejaron ir de nuevo a clase, de Gironza no recuerdo más, creo que lo echaron, no era precisamente la clase de niño de la que una institución se sintiera orgullosa de tener entre sus filas. En cuanto a pelear, nunca me ha gustado, pero me ha tocado y no me ha ido mal, en realidad, solo he recibido un golpe en mi cara, de espalda, producto del cual mi oído derecho no funciona bien... Gracias Mera!.
En el colegio tuve más problemas, curiosamente con quien más los tuve era con mi mejor amigo del colegio (valga la redundancia), ese man tenía un genio de los mil demonios y reaccionaba muy feo con cualquier cosa, y ni que decir de cuando se metió a entrenar Karate, Jean Claude Van Damme era un pobre pelafustán a su lado. Tocó sonarle los mocos varias veces con remordimiento y todo, varias veces se lo he dicho pero de nuevo, perdón Alejo. Y ni qué decir de hockey, se supone que son casi mis hermanos, pero no recuerdo con cuál de ellos no me ha tocado pelear o que al menos en entreno nos hemos dado palo. En Cali es imposible, así sea en entreno, jugar un partido sin árbitro, nos matamos!!!
Nunca he perdido en una pelea, la verdad es algo que no me enorgullece, pero es algo que me sorprende siendo que nunca me he preparado para esto ni me interesa, en realidad, no me gustan los problemas de ningún tipo.
Mi familia, considero que es la de la parte materna, mis tíos de parte de papá y mi abuelita, vivieron desde mucho antes de nacer yo en USA. Nunca hemos estado desconectados totalmente, pero obviamente el sentimiento por razones obvias no es el mismo y pues el conocimiento del uno con el otro tampoco es grande; más si tengo familia de mi papá acá en Colombia, es familia humilde, con valores bonitos, pero tampoco fuimos muy cercanos con ellos salvo ciertas reuniones familiares como el cumpleaños del bisabuelo, la llegada de mi abuelita a Colombia, uno que otro cumpleaños, pero sí muchos funerales. El hecho de tener familia en USA de niño te da ciertos beneficios materiales, más nada real, y desde pequeño vi que no encajaba mucho con esa parte de la familia, pues al intentar compenetrar con ellos sentía rechazo debido a que para ellos siempre fui creído o era de "los Zapata" según ellos éramos los de plata y nos creíamos bajados del culo de Zeús. Sí, tuve privilegios y fortuna como poder conocer desde muy pequeño otro país y aprender otro idioma, más nunca me he visto por encima de nadie, máxime con las lecciones que me ha dado la vida a lo largo de mis 31 años, donde me ha mostrado que como he podido tenerlo todo, no he tenido nada, ni siquiera $100 en el bolsillo, LITERAL, también me han cortado la energía, me han llamado a cobrar platas y he tenido que vender mis cosas o acudir al rebusque para sobrevivir, así que creerme mas que alguien? Pff.
Esa situación se replicaba también con mis amigos de la cuadra, pues en mi afán de agradar y sentirme parte de ellos, si sacaban una patineta, yo la tenía, si sacaban una bicicleta, yo la tenía, si sacaban patines... A tal punto que un día dejaron de hablarme y digamos que me echaron de la cuadra por creído. No te imaginas lo duro que era para mi ser un niño, que solo quería jugar con sus amiguitos, pero que en ese afán solo te hicieran sentir mal y rechazado.
Recientemente me he venido dando cuenta que crecí en un ambiente hostil. La ciudad, el colegio, el deporte, ser bajito, tratar de encajar me han llevado a crear inconscientemente mecanismos de defensa natural, como una voz poco amigable o mantener con cara de puño. Y digo hace poco pues por procesos que he pasado recientemente he logrado hacer que muchas personas se abran conmigo y me lo han confesado, afortunadamente se han llevado una gran sorpresa al hacerlo y permitirme y permitirse descubrirme con ell@s.
A todas estás ¿por qué digo que encajar ha sido difícil?. Si bien en un post anterior he dicho que no me interesa pertenecer a un status quo, esto no es fácil, no es fácil sentir que no encajas.
En realidad me describo como una persona muy pacífica, completamente desinteresado, soy demasiado leal, sensible e incluso llorón, amo con amor sincero y me entrego totalmente, soy de hecho straight edge (no tomo, no fumo, no uso drogas, de hecho estas últimas ni siquiera las he probado en mi vida),no creo en pensamientos radicales ni en el campo político ni en el religioso.
Dinero fácil, "Usted no sabe quien soy yo", licor, drogas y
mujeres voluptuosa y desproporcionadamente operadas son
parte de la cultura narco insertada en los 80´s. 
Eso suena sencillo, pero en una "nocultura" como la que crecí, donde los hombres somos más hombres por el número de voluptuosas mujeres que tienes cerca y que te lo dan, donde está mal ser sensible ante el mundo, donde el amor es algo completamente fuera de contexto y donde las conversaciones sociales tienen un gran contenido de la borrachera de aquel día, la traba del otro y cómo no te acuerdas cómo hiciste para llegar la noche anterior a la casa o donde en política debes creer que el uno o el otro es la solución so pena de ser señalado como rebelde sin causa, izquierdista y hasta "Castro-Chavista", definitivamente, encajar o no encajar, es la cuestión. La verdad no es fácil, pero vivo feliz no encajando. Hoy veo los toros desde la barrera y si bien esta ciudad (Bogotá) no es una perita en dulce, si veo como la ciudad de mi corazón, la logré sobrevivir. No en vano he tenido amigos de mi infancia ya en la cárcel, sumidos en el vicio y hasta muertos, y eso que no crecí en una situación o barrios más complejos. Cuando no eres de los que decide un bando, una ideología, una religión, es el camino duro, pero a todas estas, no me interesa, nada de lo fácil vale verdaderamente la pena ni nada que valga la pena será fácil, el camino del salmón me resulta más satisfactorio, sobretodo porque soy yo, no es cuestión de ser asocial y mucho menos antisocial, solo ser yo. Para mi, encajar no es la cuestión.

martes, 14 de abril de 2015

¿Y quién es este man? Parte 2: Mi vida y el hockey S.P

Ya son 21 años en esta disciplina. Ahora vivo en Bogotá
juego para el Club Mimbre y defiendo los colores del Quindio
Mi vida gira directa o indirectamente alrededor del hockey. Si bien durante mi permanencia en este momento de poco más de 21 años en este deporte he asistido, aprendido o practicado en algún modo otros deportes como ciclomontañismo, escalada artificial, Taek Wondo, Jiu Jitsu, Capoeira y alguito de Hap Kido, arquero en fútbol, patinaje extremo y hasta hockey en línea, es el hockey sp el que realmente me ha formado para la vida.
Desde muy pequeño actué y pensé muy distinto al resto de niños de mi edad, no recuerdo tener siempre la misma visión del mundo tan objetiva como el resto. Para ponerles un ejemplo, desde muy pequeño, en vacaciones, mientras mis amiguitos se iban de paseo, se inscribían a vacaciones recreativas o cosas propias de niños, yo lo que hacía era pedirle a mi papá que me llevara a trabajar con él como patinador (aquel que hace mandados, entra y saca mercancía de bodega...etc). Con el deporte también fue lo mismo, para mi el deporte mucho más allá de una actividad física saludable, era una manera de conectarme conmigo mismo, física y espiritualmente, de alguna manera siempre lo vi así, sabrá Dios el por qué lo veía y lo sigo viendo así, es una conexión con el deporte muy difícil de explicar.
Del hockey puedo decir que aprendí a vivir... Así de sencillo. Aparte de ser una actividad física estimulante e incluso atractiva para el sexo opuesto, pues suele suceder que cuando uno dice que practica hockey, las mujeres se pintan una idea en la cabeza de un hombre rudo y fuerte, cosa que las atrae así no lo confiesen por simple instinto animal, pero bueno, ese no es el caso, el caso es que encontré una actividad que le daría rumbo a mi vida en muchos aspectos.
Del hockey aprendí lo que es vivir, aprendí que no estás solo en este mundo, que ni importa si te crees o eres el putas en algo, siempre hay alguien por encima tuyo y siempre hay alguien por debajo tuyo y lo gracioso de todo el cuento, es que a los dos los necesitas para triunfar. Así que si estás arriba no debes humillar al de abajo, primero, porque tu estás debajo de alguien, segundo porque no sabes en qué te puede llegar a ayudar ese alguien de abajo y tercero, porque el día de mañana eres tu quien está en esa posición y no querrás estarlo, y por si fuera poco, normalmente y por lo general son esos de abajo quienes están más dispuestos a darte la mano cuando sientes que tocas fondo que aquellos por encima tuyo.
Aprendí que al no estar solo en este mundo no es mi forma de ser, ni mi carácter, ni mi personalidad, ni mis manías ni mis costumbres las que determinan como se mueve el mundo, tal vez mi propio mundo, pero, en el mundo real, es la suma de todos esos pequeños mundos los que logran que la vida sea bella y funcional. Los torneos son pequeñas muestras de esto, por lo general, son fines de semana en los que nos toca convivir con personas extrañas, que por más que lleves tiempo de conocerlas, su forma de pensar, actuar, sentir son completamente distintas; es así como en un torneo te toca convivir con el psico-rígido, con el desordenado, el cochino, el pedorro, el que le vale culo todo... en fin. Infinidad de comportamientos que te dan dos opciones, o darte en la jeta con cuanto marica difiera de tu pensar y actuar o darte cuenta que hay formas de acoplarse y hacer que una maquinaria (un equipo) funcione desde lo básico que es la sana convivencia entre sus integrantes. Esto me llevó a ser una persona con la que se convive fácil.
Aprendí que no importa cuán preparado estés para una situación, el fracaso es una opción que siempre estará presente, y que aún, cuando hayas entrenado demasiado, sacrificado mucho y  te hayas mentalizado para una situación extrema o por mucha devoción con que ores antes de empezar un partido, puedes fallar. Llorarás, culparás, putearás y querrás dejarlo todo tirado, pero al final, el éxito de una persona y por ende de un equipo no se mide en si ha fracasado o no alguna vez, TODOS FRACASAMOS. La verdadera medición del éxito está en la veces que te has logrado sobreponer al fracaso, levantar tu cara con dignidad, sacudirte el polvo de la caída y seguir con entereza, ahínco y como se dice, con las güevitas bien puestas seguir hacia tu próximo objetivo. Pero también aprendí que puede pasar todo lo contrario, cuando peor preparado estás para una situación, cuando menos lo mereces, también puedes ser quien lo gane todo, más no por eso debes esperar a que la suerte te acompañe o que una oración a Dios (sea cual sea tu figura de un Dios)  surta efecto cada vez o lo que es peor, esperar al cuento cómodo de "El tiempo de Dios es perfecto", "si las cosas pasan, pasan por algo", "si así pasó es porque así tenía que ser"...etc. Frases mediocres que nos hemos metido en la cabeza para no proyectarnos al éxito o justificar nuestro fracaso. Nota: Soy un hombre de Fé, aunque no practico un credo, pero creo que Dios te da señales y te favorece en muchas cosas, pero quien debe poner la acción en la tierra eres tú.
En fin, el fracaso es una constante en nuestra vida, sin este nada aprenderíamos, pero JAMÁS debe ser la causa para no arriesgarse, es preferible arriesgarse y perder que perder sin ni siquiera haber dado la batalla.
Aprendí que de amigos muchos se disfrazan, que aquellos que dicen ser incluso hasta tus hermanos te dan la espalda en momentos difíciles o esperan a que des la espalda para darte una puñalada por la espalda, aprendí que muchos piden y dicen hablar con sinceridad, pero cuando les das esa sinceridad, son capaces hasta de odiarte, solo porque eres capaz de decir las cosas que otros no se atreven por vivir en una zona cómoda. Este tema va desde la competencia normal deportiva que se da al interior de club y selecciones, pasando por las mujeres y siguiendo con la vida social.
Este último punto, fui muy consciente a muy corta edad, tal vez por eso no fui un adolescente rebelde ni nada por el estilo, sino que me acepté fácilmente como soy y no vi la necesidad de seguir un status quo.
Por más que en la vida necesites de los demás de una u otra manera, entendí y acepté que lo principal en la vida era ser leal conmigo mismo, ser Andrés Zapata y no una persona que no reconociera al mirar al espejo.
Aprendí que el tiempo es buen amigo, que si bien como lo decía antes, nada debes dejarlo al azar ni a la esperanza que por obra y gracia del Espíritu Santo llegue todo, debes saber esperar tu oportunidad y cuando está llegue, tomarla sin dudar un solo instante. Aquí va una anécdota con mi deporte. Fui campeón departamental muchas veces, campeón nacional de clubes y ligas unas cuantas otras, pero siempre sufrí de algo y es que lo poco o mucho que hago por y para la gente, nunca lo cacareo como se dice popularmente, es decir, nunca hago alarde de mis cosas por mucho o poquito que esto sea. A esto súmale que si bien tuve siempre condiciones para este deporte, nunca fui la estrella de los equipos, sino más bien era el encargado del "trabajo sucio", ese que es el de cubrirle la espalda a los que por sus cualidades o sus bocas si son estrellas, ese trabajo que consiste en corregir todas la cagadas que estos hacen pero cuando no se las logras cubrir, pasan a ser tus propias cagadas, mejor dicho, en un equipo no soy el de los goles, soy el de evitar los goles, soy el defensa, soy el de trabajo silencioso pero ingrato, además no sé por qué, tal vez por mi cara o por no ser el que intenta agradarle a todo el mundo, soy un imán para las críticas.
Saludo inicial con Antioquia previo al inicio de final interligas
Cali Nov 2009
En fin, pasaron 16 años, es decir, para noviembre de 2009, tuvimos un nacional interligas, el cual en nuestro país es el más importante, es el torneo de selecciones de la región. En ese torneo era suplente, no estaba de acuerdo, pero lo era. Llegamos a la final contra nuestro archirrival Antioquia. Fue un partido muy reñido, bajo un sol inclemente del medio día en nuestra ciudad (Cali es una ciudad que en promedio a esa hora puede manejar temperaturas en promedio de 34ºC), además del calor, el sol se hacía mas intenso con su reflejo sobre el piso blanco de la pista. Faltaban pocos minutos para acabarse el partido en su tiempo reglamentario, el marcador era un empate a 2 goles, a nosotros nos pesaba mucho la localía y cada uno intentaba hacer lo posible por ganar el partido sin prorrogas. El entrenador, hizo algo que jamás había hecho durante el tiempo que había estado con él y es que saco a toda la titular menos uno, entramos entonces la banca de suplentes. Entrar de suplente es muy difícil, pues en tu cabeza está que si te metieron es que quieren que les soluciones algo y fue así como en medio de la ansiedad y el desespero hice un disparo al arco, el cual fue interceptado por uno de mis rivales, contragolpe, seguido por un error de mi capitán, PUM!. Gol de Antioquia. ¡VIDA HIJUEPUTA!. Éramos locales, faltaba poco para finalizar el partido e íbamos perdiendo. Pero esto no iba a quedar así. En una jugada individual de un rival, que en la primera vez que lo intentó logró tirarme al piso, esta vez no lo lograría, le adiviné la jugada, la recuperé, me fui por la banda izquierda y disparé con toda la rabia, dolor y pundonor posible... GOL!. Había empatado 3-3 YO
Celebrando el 2 -1 parcial a favor nuestro.
, la oveja negra. Esto obligó a que el partido se fuera a tiempo extra. Las fuerzas no nos daban más, el sol era agobiante, pero nuestra gallardía era gigante, las güevas de los del Valle son más grandes que las de un toro a la hora de defender nuestros colores. Así que en una jugada de partido que se notaba preparada, logré como defensa anticiparme a un movimiento e interceptar al delantero que yo marcaba en ese momento justo en el momento que recibía un pase. Choqué con él, de manera que trastabillé en la salida, pero un compañero quedó con la bola, yo seguí acompañando el contragolpe que habíamos generado, mi compañero avanzó lo más que pudo y el único defensa que quedaba (el que había mandado el pase que intercepté) se quedó con él marcándolo, así que me devolvió la bola al borde del área de ellos. Yo iba a disparar inmediatamente (que es mi fuerte en el hockey), el portero viendo que era yo busco achicarme el espacio con la pantalla (movimiento de los arqueros de hockey para bloquear los disparos), yo lo alcancé a ver por el rabillo de mi ojo, así que desistí del disparo y aguanté la bola lo más que pude yéndome hacia la izquierda. El portero ya vencido por la pantalla tan gigante que había intentado hacerme cuando intenté disparar, como pudo se arrastró tratando de cerrarme el ángulo, pero no se si por gracias divina, alineación de los astros, la bruja dioselina o virtud, mandé la bola por el único espacio que quedaba entre su guante derecho y el paral del arco... GOL HIJUEPUTA!!!!, no solo era gol, era GOL DE ORO!, con ese gol terminó el partido, y el título se quedaba en casa.
Abrazo con mis compañeros al meter el gol de oro.
Cali Nov 2009
Nadie lo podía creer, ¡ni siquiera yo!. Después de 16 años de entreno constante, lucha, sacrificio, lágrimas, desprecios, sentirme subvalorado, por fin, era mi momento. Había sido YO quien había llevado al título a mi selección. Yo, el que estaba banqueado, el que nadie daría un peso por él en este deporte, yo, el que solo tiene disparo y nada más, yo, era la estrella del momento. Terminé con el tacón de mis botas reventado, con las ruedas en las canastillas, pero nada de eso me importó. Era raro terminar un torneo tan importante y que la gente me buscara a mi para abrazarme, para felicitarme, el capitán, que era su último torneo con nosotros, me buscó para llorar y decirme, en uno de los abrazos más conmovedores de mi vida... "Gracias hijueputa, gracias malparido, gracias por ganarle a esos hijueputas paisas."
Abrazo con el capitán en retiro. Segundo...
"Gracias hijueputa, gracias malparido"
y ahí estaba yo, en una seguidilla de abrazos honestos e hipócritas por parte de aquellos que nunca me apoyaron,  felicitaciones del gerente, del presidente de la Liga, el perro, el gato y el garabato. Hasta la prensa llegó inmediatamente a entrevistarme. Todo esto para explicar una gran parte de lo que me enseñó el hockey, tuvieron que pasar 16 años de carrera deportiva, de lucha constante y de tolerar muchas frustraciones e incluso humillaciones por sentirme subvalorado gracias a siempre quedarme callado, para que por fin pudiera tener yo, mi propio momento de gloria, para que, al menos una vez, me reconocieran el buen trabajo en algo. Pasaron varios días y los elogios no paraban, tuve que atender incluso ruedas de prensa como si yo fuera la figura del equipo, e incluso, la liga me ayudó a reponer las botas que había dañado en el partido con unas nuevas.
Para mi, nunca fue importante la gloria personal, para mi siempre estaba por encima el bien general que el bien particular, tal vez por eso siempre me quedo callado ante cosas que no debería, pues me interesa más aportar que llevarme los honores personales y no solo en el hockey, en mi vida soy así, hago el bien sin mirar a quién, no me importa si la gente se da cuenta o no de lo que hago por el bien de algo o alguien, me interesa más mi satisfacción personal, a veces es duro, pues muchas veces la gente es malagradecida, pero si algo me pone de ejemplo este caso en mi vida, es que podrán pasar uno o dos días, o tal vez 16 años o más, pero la verdad, siempre prevalecerá y las buenas acciones tienen sus resultados.
El deporte también me enseñó algo que a mi, en mi interior, me beneficia mucho, pero en el exterior me juega malas pasadas. Aprendí a ser MUY frío, incluso en situaciones apremiantes, pero esto me ha afectado mi gesticulación y tono de hablar. Mi tono siempre es el mismo, tengo además un timbre de voz grueso, que si trato de bajarlo, literalmente, no me sale la voz... Y ni qué decir de mi cara. ¿Alguna vez has visto "Zoolander"?. Mi cara es haz de cuenta la de Derek, si estoy bravo, si estoy feliz, si estoy triste o si estoy efusivo... ¡Siempre es la misma cara!, lo malo es que parezco bravo y eso muchas veces las personas lo perciben como agresividad. La verdad, puede sonar chistoso, pero sufro con eso, lucho mucho con esta situación, pues a veces, quienes quiero, se sienten agredidos de mi parte e incluso creen que no entiendo el último punto que aprendí de mi deporte que te explico a continuación.
Por último aprendí que tanto en el deporte como en la vida, hay jerarquías que debes respetar. Hay momentos en los que tienes que liderar un grupo (ojo, no dirigir) y llevarlos hacia una meta, teniendo la capacidad de dar órdenes moviendo adecuadamente las fichas de tu maquinaria, así como aprendí que a veces soy yo quien debe ser quien debe ceder el liderazgo a otro y acatar las órdenes, dándolo todo de mi en pro de que los objetivos se cumplan. Pero bueno, como te explicaba en el punto anterior, muchas veces no me ha sido del todo fácil, no el hecho de hacer cualquiera de las dos funciones, sino el expresarme correctamente. Cuando lidero, a veces me perciben como soberbio, prepotente y hasta grosero, y cuando me lideran, pasa similar, creen que soy sublevado, que nada me gusta, que todo me da mamera y que no respeto los rangos, incluso esto me ha traído problemas con mis parejas, que perciben, producto de mi inexpresivo rostro, que estoy siendo grosero, patán o atrevido. De verdad es duro, porque cuando tu eres algo por dentro y proyectas algo distinto por X o Y motivo es triste.
En fin, el hockey me enseño que la vida como en un monitor del corazón, si no tiene subidas y bajadas estás muerto, que no hay triunfo sin fracaso, que es mejor arrepentirse por haberlo intentado que perder sin si quiera pelear, que si te caes debes levantarte (la vida siempre da revanchas a quienes la buscan) pero sobretodo, insistir, persistir y nunca desistir. Ama lo que haces, no importa si los resultados demoran uno o dos días o incluso 16 años como a mi y hasta más... Siempre que seas TÚ, consciente y consecuente con tus actos, la vida tarde que temprano te premia. No te traiciones a ti mismo.

viernes, 10 de abril de 2015

¿Y quién es este man? Parte 1.

Tía Lucero cargándome de bebé... No sé que me pasó
yo era lindo
Y bueno, ¿por dónde empezar?
Nací el 29 de noviembre de 1983, es decir, para el momento en que escribo esta nota tengo 31 años cumplidos.
Nací y crecí en el seno de un hogar clase media, humilde, conformado por mi papá, un hombre de origen incluso campesino, nacido en Piendamó Cauca, recio y muy difícil como persona, mayor de solo 3 hermanos sobrevivientes, que vendía ropa en el almacén ZAZ, un prestigioso almacén de ropa elegante en la ciudad de Cali perteneciente a su tío Augusto (hermano menor de su padre) caracterizado porque eminencias de la alta sociedad eran sus clientes, incluso los mal llamados "patrones", mejor dicho, los cochinos narcos, pero, no se dejen engañar, mi papá contrario a lo que pueden imaginarse ustedes al mencionarles tan distinguidos clientes, no era que ganara mucho, de hecho, no tenía un sueldo fijo, ganaba por comisiones, básicamente, si vendía había platica, de lo contrario..."pailas".
Mi madre, una humilde señora, nacida en Roldanillo Valle, auxiliar de enfermería, segunda de siete hermanos (para cuando nacía ya mi tío, su hermano mayor, había fallecido, por ende ya no eran 8), la dulzura en pasta, cuyo gran problema en la vida se reduce a ser demasiado buena persona en un mundo hostil y en una sociedad como la caleña.
Mi hermana Lina María cargándome pocos días después
de haber nacido.
Tengo una hermana mayor, la cual en este momento está casada y tiene mis dos grandes alegrías, mis dos sobrinos, Simón de 6 años y Martina de 3, aunque ya los dos están a punto de cumplir años en junio y septiembre respectivamente.
Desde pequeño fui muy inquieto, cuenta mi madre, que de niño, si en la mañana había llovido y en el jardín infantil no podían sacarnos a jugar, al llegar en el transporte ella siempre me esperaba en el antejardín de nuestra casa, la hacía esperarme ahí parada mientras yo como loco corría de esquina a esquina de la cuadra, para poder quemar un poco de la energía acumulada al no haber podido jugar en la mañana con mis amiguitos.
De mi papá heredé la parte deportiva, que además dada mi hiperactividad me caía como anillo al dedo. Mi papá también desde pequeño se dedicó al deporte, de hecho, su historia pudo haber sido muy distinta si no hubiera sido porque el destino con sus caprichos se lo impidió, pues, mi papá, el de origen humilde, llegó a pertenecer al América de Cali, un prestigioso equipo de fútbol de la ciudad, era arquero, pero en una carrera de ciclismo, se fracturó la clavícula... Adiós carrera futbolística. En fin, como les acabo de mencionar, mi papá también era amante del ciclismo, desde muy pequeño quiso inculcarme esa pasión, me inscribía a carreras como el "Caracolito Infantil de Ciclismo", incluso el mismo me entrenaba para llegar bien a las carreras, cuando entró la onda del ciclomontañismo, también me llevaba a acompañarlo a los famosos ciclopaseos, si bien me divertía y para ser pequeño me rendía, nunca me apasionó, más era muy especial para mi, pues, para cada niño, no hay Superman, Batman ni ningún héroe que ocupe el lugar de tu papá y para mi era compartir con este y además tratar de sentir su aprobación y orgullo al vencer miedos, cansancio y dolor por simplemente llegar a las metas lo más cerca a él posible. Un dato curioso, el man era bueno descendiendo, y alguna vez en uno de los descensos más pronunciados que tuvimos, me dijo, "nos vemos abajo", a lo que asentí muy inspirado, como rayo el comenzó a bajar, yo daba mi mejor esfuerzo y despliegue de adrenalina por bajar lo más rápido con mi bicicletica (que no era una todo terreno ni mucho menos profesional), pedaleaba y pedaleaba como loquito hasta que la velocidad ya no me permitía hacerlo, el timón comenzó a zigzaguear, perdí el control de la bici, lo único que atiné a hacer fue mandar mis deditos a los frenos, me fui resbalado, me salí en una curva a una pequeña berma de piedras, gracias a las cuales y con la ayuda de un pequeño árbol del que logre sostenerme con mi mano izquierda, me ayudaron a frenar a poco menos de 2 metros de una pared (abismo). Al recomponerme retomé mi camino, pálido, blanco, más blanco de lo que soy, me encontré con mi papá al final del descenso con una sonrisa por reencontrarse conmigo, desconociendo completamente la aventura que había acabado de vivir, de hecho, al sol de hoy, quien lea esto, lo sabe, más el aún no lo sabe.
Siguiendo con el cuento de mi hiperactividad, si hubo algo difícil de enseñarme, (tanto o más difícil que enseñarme a pronunciar la "R" y no nasalizar mi voz) fue nadar, y no por falta de condiciones, un problema de motricidad ni mucho menos, sino porque a cuanto curso me llevaban, no me aplicaba, siempre he tenido problemas con la enseñanza tradicional y con aprender al mismo ritmo de los demás, por ende, cuando trataban de explicarme cómo hacer los movimientos correctos para aprender a nadar, sin más ni más, me salía de la piscina, corría al extremo opuesto de esta diciendo "yo eso ya lo sé" me tiraba de nuevo, donde estuviera lejos de quien me controlara con el mejor estilo de un ladrillo y tratando de tragar la menor cantidad de agua mientras me rescataban.
Mis padres decidieron hacer un último intento, con gente más "profesional" que me enseñara a nadar, fue así como llegue a la escuela de la Liga Vallecaucana de Natación y me tocó con el instructor Fernando "Fercho" López, clavadista de la liga para esa época. Con el me sentía muy bien, supo llevar de buena manera mi hiperactividad y vio en mi potencial pues el miedo era algo que sabía controlar bien pese a mi edad, tal vez no el miedo, sino que no era consciente de los riesgos más bien, fue así como casi sin darme cuenta, a mis 7 añitos terminé entrenando clavados. En poco tiempo me destaqué, no es muy común encontrar niños de esa edad que se tiren de plataformas y se atrevan a sacar nuevas figuras de manera tan natural y rápida. Era feliz, en tan poco tiempo había encontrado un lugar donde encajaba, un ejercicio perfecto, pues tras de que la parte física previa al entrenamiento era fuerte, ni que decir de entrenar actividades acuáticas. 
En clavados progresé bastante rápido, viví en carne propia la forma en que en el Valle nos inculcan la competencia deportiva,el respeto casi divino hacia nuestro departamento y el celo con el que se defienden y se hacen respetar los colores de nuestra bandera. Fui campeón departamental durante los años que estuve en este deporte, se me escapaban a veces algunas modalidades, pero en las generales siempre fui el campeón, más algo que nunca entendí ya después de un tiempo, es por qué nunca me llevaron a ningún lado a competir, de peque esos reconocimientos, no entendía su real dimensión. De hecho, para la época que yo entrenaba clavados, uno de mis referentes era el actual campeón mundial de clavados de altura "Orlando Duque", ¡era un ídolo el man!
Pasaron 3 años en este cuento, hasta que un día, hacia octubre del 93, al colegio llegó otro de los grandes mentores de mi vida, el señor "Jairo Palacios", el cual delegado por la Liga Vallecaucana de Patinaje, tenía entre sus funciones la masificación del hockey en el departamento. Yo tenía una idea muy distinta a lo que es el hockey que el ofrecía, pues para esa época el "TV Cable" hacía sus pinitos en el país y yo veía por tv hockey, pero hockey sobre hielo, el cual difiere mucho del que actualmente practico, pero, con esa idea en la cabeza, convencí a varios de mis compañeros que nos metiéramos y entrenáramos. Al igual que con los clavados, la poca consciencia del riesgo, me llevó a progresar rápido, jugábamos torneos donde el menor número de goles que nos metían eran 8, y eso porque no les daba la gana de meternos más, sino porque ¡hasta los arqueros les daba por salir a jugar!. Así de malos éramos, pero... Era feliz.
Para esa época aún entrenaba clavados, las Piscinas Panamericanas en Cali, entraron en remodelación, lo cual nos obligó a trasladarnos a entrenar en las piscinas Alberto Galindo, lo cual me caía de perlas, pues quedaba a solo el estadio de fútbol de distancia de la pista de hockey de la liga donde llegué a entrenar poco tiempo después de empezar a entrenar en el colegio, pues los equipos de la liga me habían propuesto, viendo mis condiciones, que me fuera y entrenara con ellos. Así pues, mi agenda era bastante apretada a mis 10 años, estudiaba de 7:15 AM a 2:15 Pm, llegaba a mi casa tipo 2:45 P.M, entrenaba clavados de 3:30 PM a 6:00 PM y de ahí, me ponía los patines para deslizarme por la calle hasta la pista de hockey y entrenar de 7:00 hasta las 8:30 PM. chichí, popó y a la cama.
La verdad esa rutina duró poco, pues, efectivamente yo llegaba a las piscinas a entrenar a las 3:30 PM, más entrenar clavados ya no era lo mío, hacía las 4:00 PM me ponía los patines y me iba para la pista a sentarme, solito, con mis patinsitos puestos hasta las 7:00 PM que empezaba mi entreno de hockey. Fue en ese entonces, viéndome sentado sin hacer nada, calladito viendo entrenar a las niñas de patinaje artístico que ya era inevitable, estaba enamorado, este deporte me había robado el corazón y ya no había nada que hacer.