martes, 14 de abril de 2015

¿Y quién es este man? Parte 2: Mi vida y el hockey S.P

Ya son 21 años en esta disciplina. Ahora vivo en Bogotá
juego para el Club Mimbre y defiendo los colores del Quindio
Mi vida gira directa o indirectamente alrededor del hockey. Si bien durante mi permanencia en este momento de poco más de 21 años en este deporte he asistido, aprendido o practicado en algún modo otros deportes como ciclomontañismo, escalada artificial, Taek Wondo, Jiu Jitsu, Capoeira y alguito de Hap Kido, arquero en fútbol, patinaje extremo y hasta hockey en línea, es el hockey sp el que realmente me ha formado para la vida.
Desde muy pequeño actué y pensé muy distinto al resto de niños de mi edad, no recuerdo tener siempre la misma visión del mundo tan objetiva como el resto. Para ponerles un ejemplo, desde muy pequeño, en vacaciones, mientras mis amiguitos se iban de paseo, se inscribían a vacaciones recreativas o cosas propias de niños, yo lo que hacía era pedirle a mi papá que me llevara a trabajar con él como patinador (aquel que hace mandados, entra y saca mercancía de bodega...etc). Con el deporte también fue lo mismo, para mi el deporte mucho más allá de una actividad física saludable, era una manera de conectarme conmigo mismo, física y espiritualmente, de alguna manera siempre lo vi así, sabrá Dios el por qué lo veía y lo sigo viendo así, es una conexión con el deporte muy difícil de explicar.
Del hockey puedo decir que aprendí a vivir... Así de sencillo. Aparte de ser una actividad física estimulante e incluso atractiva para el sexo opuesto, pues suele suceder que cuando uno dice que practica hockey, las mujeres se pintan una idea en la cabeza de un hombre rudo y fuerte, cosa que las atrae así no lo confiesen por simple instinto animal, pero bueno, ese no es el caso, el caso es que encontré una actividad que le daría rumbo a mi vida en muchos aspectos.
Del hockey aprendí lo que es vivir, aprendí que no estás solo en este mundo, que ni importa si te crees o eres el putas en algo, siempre hay alguien por encima tuyo y siempre hay alguien por debajo tuyo y lo gracioso de todo el cuento, es que a los dos los necesitas para triunfar. Así que si estás arriba no debes humillar al de abajo, primero, porque tu estás debajo de alguien, segundo porque no sabes en qué te puede llegar a ayudar ese alguien de abajo y tercero, porque el día de mañana eres tu quien está en esa posición y no querrás estarlo, y por si fuera poco, normalmente y por lo general son esos de abajo quienes están más dispuestos a darte la mano cuando sientes que tocas fondo que aquellos por encima tuyo.
Aprendí que al no estar solo en este mundo no es mi forma de ser, ni mi carácter, ni mi personalidad, ni mis manías ni mis costumbres las que determinan como se mueve el mundo, tal vez mi propio mundo, pero, en el mundo real, es la suma de todos esos pequeños mundos los que logran que la vida sea bella y funcional. Los torneos son pequeñas muestras de esto, por lo general, son fines de semana en los que nos toca convivir con personas extrañas, que por más que lleves tiempo de conocerlas, su forma de pensar, actuar, sentir son completamente distintas; es así como en un torneo te toca convivir con el psico-rígido, con el desordenado, el cochino, el pedorro, el que le vale culo todo... en fin. Infinidad de comportamientos que te dan dos opciones, o darte en la jeta con cuanto marica difiera de tu pensar y actuar o darte cuenta que hay formas de acoplarse y hacer que una maquinaria (un equipo) funcione desde lo básico que es la sana convivencia entre sus integrantes. Esto me llevó a ser una persona con la que se convive fácil.
Aprendí que no importa cuán preparado estés para una situación, el fracaso es una opción que siempre estará presente, y que aún, cuando hayas entrenado demasiado, sacrificado mucho y  te hayas mentalizado para una situación extrema o por mucha devoción con que ores antes de empezar un partido, puedes fallar. Llorarás, culparás, putearás y querrás dejarlo todo tirado, pero al final, el éxito de una persona y por ende de un equipo no se mide en si ha fracasado o no alguna vez, TODOS FRACASAMOS. La verdadera medición del éxito está en la veces que te has logrado sobreponer al fracaso, levantar tu cara con dignidad, sacudirte el polvo de la caída y seguir con entereza, ahínco y como se dice, con las güevitas bien puestas seguir hacia tu próximo objetivo. Pero también aprendí que puede pasar todo lo contrario, cuando peor preparado estás para una situación, cuando menos lo mereces, también puedes ser quien lo gane todo, más no por eso debes esperar a que la suerte te acompañe o que una oración a Dios (sea cual sea tu figura de un Dios)  surta efecto cada vez o lo que es peor, esperar al cuento cómodo de "El tiempo de Dios es perfecto", "si las cosas pasan, pasan por algo", "si así pasó es porque así tenía que ser"...etc. Frases mediocres que nos hemos metido en la cabeza para no proyectarnos al éxito o justificar nuestro fracaso. Nota: Soy un hombre de Fé, aunque no practico un credo, pero creo que Dios te da señales y te favorece en muchas cosas, pero quien debe poner la acción en la tierra eres tú.
En fin, el fracaso es una constante en nuestra vida, sin este nada aprenderíamos, pero JAMÁS debe ser la causa para no arriesgarse, es preferible arriesgarse y perder que perder sin ni siquiera haber dado la batalla.
Aprendí que de amigos muchos se disfrazan, que aquellos que dicen ser incluso hasta tus hermanos te dan la espalda en momentos difíciles o esperan a que des la espalda para darte una puñalada por la espalda, aprendí que muchos piden y dicen hablar con sinceridad, pero cuando les das esa sinceridad, son capaces hasta de odiarte, solo porque eres capaz de decir las cosas que otros no se atreven por vivir en una zona cómoda. Este tema va desde la competencia normal deportiva que se da al interior de club y selecciones, pasando por las mujeres y siguiendo con la vida social.
Este último punto, fui muy consciente a muy corta edad, tal vez por eso no fui un adolescente rebelde ni nada por el estilo, sino que me acepté fácilmente como soy y no vi la necesidad de seguir un status quo.
Por más que en la vida necesites de los demás de una u otra manera, entendí y acepté que lo principal en la vida era ser leal conmigo mismo, ser Andrés Zapata y no una persona que no reconociera al mirar al espejo.
Aprendí que el tiempo es buen amigo, que si bien como lo decía antes, nada debes dejarlo al azar ni a la esperanza que por obra y gracia del Espíritu Santo llegue todo, debes saber esperar tu oportunidad y cuando está llegue, tomarla sin dudar un solo instante. Aquí va una anécdota con mi deporte. Fui campeón departamental muchas veces, campeón nacional de clubes y ligas unas cuantas otras, pero siempre sufrí de algo y es que lo poco o mucho que hago por y para la gente, nunca lo cacareo como se dice popularmente, es decir, nunca hago alarde de mis cosas por mucho o poquito que esto sea. A esto súmale que si bien tuve siempre condiciones para este deporte, nunca fui la estrella de los equipos, sino más bien era el encargado del "trabajo sucio", ese que es el de cubrirle la espalda a los que por sus cualidades o sus bocas si son estrellas, ese trabajo que consiste en corregir todas la cagadas que estos hacen pero cuando no se las logras cubrir, pasan a ser tus propias cagadas, mejor dicho, en un equipo no soy el de los goles, soy el de evitar los goles, soy el defensa, soy el de trabajo silencioso pero ingrato, además no sé por qué, tal vez por mi cara o por no ser el que intenta agradarle a todo el mundo, soy un imán para las críticas.
Saludo inicial con Antioquia previo al inicio de final interligas
Cali Nov 2009
En fin, pasaron 16 años, es decir, para noviembre de 2009, tuvimos un nacional interligas, el cual en nuestro país es el más importante, es el torneo de selecciones de la región. En ese torneo era suplente, no estaba de acuerdo, pero lo era. Llegamos a la final contra nuestro archirrival Antioquia. Fue un partido muy reñido, bajo un sol inclemente del medio día en nuestra ciudad (Cali es una ciudad que en promedio a esa hora puede manejar temperaturas en promedio de 34ºC), además del calor, el sol se hacía mas intenso con su reflejo sobre el piso blanco de la pista. Faltaban pocos minutos para acabarse el partido en su tiempo reglamentario, el marcador era un empate a 2 goles, a nosotros nos pesaba mucho la localía y cada uno intentaba hacer lo posible por ganar el partido sin prorrogas. El entrenador, hizo algo que jamás había hecho durante el tiempo que había estado con él y es que saco a toda la titular menos uno, entramos entonces la banca de suplentes. Entrar de suplente es muy difícil, pues en tu cabeza está que si te metieron es que quieren que les soluciones algo y fue así como en medio de la ansiedad y el desespero hice un disparo al arco, el cual fue interceptado por uno de mis rivales, contragolpe, seguido por un error de mi capitán, PUM!. Gol de Antioquia. ¡VIDA HIJUEPUTA!. Éramos locales, faltaba poco para finalizar el partido e íbamos perdiendo. Pero esto no iba a quedar así. En una jugada individual de un rival, que en la primera vez que lo intentó logró tirarme al piso, esta vez no lo lograría, le adiviné la jugada, la recuperé, me fui por la banda izquierda y disparé con toda la rabia, dolor y pundonor posible... GOL!. Había empatado 3-3 YO
Celebrando el 2 -1 parcial a favor nuestro.
, la oveja negra. Esto obligó a que el partido se fuera a tiempo extra. Las fuerzas no nos daban más, el sol era agobiante, pero nuestra gallardía era gigante, las güevas de los del Valle son más grandes que las de un toro a la hora de defender nuestros colores. Así que en una jugada de partido que se notaba preparada, logré como defensa anticiparme a un movimiento e interceptar al delantero que yo marcaba en ese momento justo en el momento que recibía un pase. Choqué con él, de manera que trastabillé en la salida, pero un compañero quedó con la bola, yo seguí acompañando el contragolpe que habíamos generado, mi compañero avanzó lo más que pudo y el único defensa que quedaba (el que había mandado el pase que intercepté) se quedó con él marcándolo, así que me devolvió la bola al borde del área de ellos. Yo iba a disparar inmediatamente (que es mi fuerte en el hockey), el portero viendo que era yo busco achicarme el espacio con la pantalla (movimiento de los arqueros de hockey para bloquear los disparos), yo lo alcancé a ver por el rabillo de mi ojo, así que desistí del disparo y aguanté la bola lo más que pude yéndome hacia la izquierda. El portero ya vencido por la pantalla tan gigante que había intentado hacerme cuando intenté disparar, como pudo se arrastró tratando de cerrarme el ángulo, pero no se si por gracias divina, alineación de los astros, la bruja dioselina o virtud, mandé la bola por el único espacio que quedaba entre su guante derecho y el paral del arco... GOL HIJUEPUTA!!!!, no solo era gol, era GOL DE ORO!, con ese gol terminó el partido, y el título se quedaba en casa.
Abrazo con mis compañeros al meter el gol de oro.
Cali Nov 2009
Nadie lo podía creer, ¡ni siquiera yo!. Después de 16 años de entreno constante, lucha, sacrificio, lágrimas, desprecios, sentirme subvalorado, por fin, era mi momento. Había sido YO quien había llevado al título a mi selección. Yo, el que estaba banqueado, el que nadie daría un peso por él en este deporte, yo, el que solo tiene disparo y nada más, yo, era la estrella del momento. Terminé con el tacón de mis botas reventado, con las ruedas en las canastillas, pero nada de eso me importó. Era raro terminar un torneo tan importante y que la gente me buscara a mi para abrazarme, para felicitarme, el capitán, que era su último torneo con nosotros, me buscó para llorar y decirme, en uno de los abrazos más conmovedores de mi vida... "Gracias hijueputa, gracias malparido, gracias por ganarle a esos hijueputas paisas."
Abrazo con el capitán en retiro. Segundo...
"Gracias hijueputa, gracias malparido"
y ahí estaba yo, en una seguidilla de abrazos honestos e hipócritas por parte de aquellos que nunca me apoyaron,  felicitaciones del gerente, del presidente de la Liga, el perro, el gato y el garabato. Hasta la prensa llegó inmediatamente a entrevistarme. Todo esto para explicar una gran parte de lo que me enseñó el hockey, tuvieron que pasar 16 años de carrera deportiva, de lucha constante y de tolerar muchas frustraciones e incluso humillaciones por sentirme subvalorado gracias a siempre quedarme callado, para que por fin pudiera tener yo, mi propio momento de gloria, para que, al menos una vez, me reconocieran el buen trabajo en algo. Pasaron varios días y los elogios no paraban, tuve que atender incluso ruedas de prensa como si yo fuera la figura del equipo, e incluso, la liga me ayudó a reponer las botas que había dañado en el partido con unas nuevas.
Para mi, nunca fue importante la gloria personal, para mi siempre estaba por encima el bien general que el bien particular, tal vez por eso siempre me quedo callado ante cosas que no debería, pues me interesa más aportar que llevarme los honores personales y no solo en el hockey, en mi vida soy así, hago el bien sin mirar a quién, no me importa si la gente se da cuenta o no de lo que hago por el bien de algo o alguien, me interesa más mi satisfacción personal, a veces es duro, pues muchas veces la gente es malagradecida, pero si algo me pone de ejemplo este caso en mi vida, es que podrán pasar uno o dos días, o tal vez 16 años o más, pero la verdad, siempre prevalecerá y las buenas acciones tienen sus resultados.
El deporte también me enseñó algo que a mi, en mi interior, me beneficia mucho, pero en el exterior me juega malas pasadas. Aprendí a ser MUY frío, incluso en situaciones apremiantes, pero esto me ha afectado mi gesticulación y tono de hablar. Mi tono siempre es el mismo, tengo además un timbre de voz grueso, que si trato de bajarlo, literalmente, no me sale la voz... Y ni qué decir de mi cara. ¿Alguna vez has visto "Zoolander"?. Mi cara es haz de cuenta la de Derek, si estoy bravo, si estoy feliz, si estoy triste o si estoy efusivo... ¡Siempre es la misma cara!, lo malo es que parezco bravo y eso muchas veces las personas lo perciben como agresividad. La verdad, puede sonar chistoso, pero sufro con eso, lucho mucho con esta situación, pues a veces, quienes quiero, se sienten agredidos de mi parte e incluso creen que no entiendo el último punto que aprendí de mi deporte que te explico a continuación.
Por último aprendí que tanto en el deporte como en la vida, hay jerarquías que debes respetar. Hay momentos en los que tienes que liderar un grupo (ojo, no dirigir) y llevarlos hacia una meta, teniendo la capacidad de dar órdenes moviendo adecuadamente las fichas de tu maquinaria, así como aprendí que a veces soy yo quien debe ser quien debe ceder el liderazgo a otro y acatar las órdenes, dándolo todo de mi en pro de que los objetivos se cumplan. Pero bueno, como te explicaba en el punto anterior, muchas veces no me ha sido del todo fácil, no el hecho de hacer cualquiera de las dos funciones, sino el expresarme correctamente. Cuando lidero, a veces me perciben como soberbio, prepotente y hasta grosero, y cuando me lideran, pasa similar, creen que soy sublevado, que nada me gusta, que todo me da mamera y que no respeto los rangos, incluso esto me ha traído problemas con mis parejas, que perciben, producto de mi inexpresivo rostro, que estoy siendo grosero, patán o atrevido. De verdad es duro, porque cuando tu eres algo por dentro y proyectas algo distinto por X o Y motivo es triste.
En fin, el hockey me enseño que la vida como en un monitor del corazón, si no tiene subidas y bajadas estás muerto, que no hay triunfo sin fracaso, que es mejor arrepentirse por haberlo intentado que perder sin si quiera pelear, que si te caes debes levantarte (la vida siempre da revanchas a quienes la buscan) pero sobretodo, insistir, persistir y nunca desistir. Ama lo que haces, no importa si los resultados demoran uno o dos días o incluso 16 años como a mi y hasta más... Siempre que seas TÚ, consciente y consecuente con tus actos, la vida tarde que temprano te premia. No te traiciones a ti mismo.

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