miércoles, 22 de abril de 2015

¿Y quién es este man? Parte 3: Encajar o no encajar, esa es la cuestión.

Soy de Cali, Colombia, ahora veo los toros desde la barrera ya que vivo en Bogotá y veo cosas que durante muchísimos años no vi.
Cali es una ciudad que lastimosamente ha sido plagada por una cultura bastante errónea, una cultura que no es cultura, la narco-cultura. Como se los mencionaba en un post anterior, nací en noviembre/83, los 80´s trajeron muchos cambios en el mundo y Cali no fue la excepción. La introducción de la cultura de la plata fácil, del "Usted no sabe quién soy yo", que aquí, en Bogotá, apenas se está introduciendo, pero para mi era pan de cada día en mi ciudad... Tristemente!
Esto hizo que en mi ciudad, aunque uno lo viera así hasta hoy, en realidad no fuera fácil criarse, y no me malinterpretes, en realidad soy una persona que se puede decir, he sido acomodado y privilegiado en la vida, no porque nunca haya tenido dificultades de ningún tipo en la vida; todo lo contrario, las he tenido y muchas más de las que la gente podría llegar a imaginarse, pero lo digo porque a través de los años, en mi proceso de descubrir en realidad quién soy yo y desarrollar una personalidad con la cual encajar y me sienta cómodo, he descubierto que mis dificultades comparadas con las de muchas otras personas... No son nada, soy un yupisito quejumbroso solamente!
En fin, crecí sin darme cuenta en una ciudad en la que la ley del más fuerte desde mi nacimiento prevaleció, en Cali ser una persona bondadosa y pacífica a ratos va en contravía del status quo establecido por esa "nocultura". Desde muy pequeño en mi hogar, trataron de inculcarme valores tan
sencillos como no mentir -de hecho mi papá decía "el que miente roba" -, no hagas a otros lo que no quieres que te hagan, hay tiempo para todo y todo a su debido tiempo (ahora lo llevo tatuado en mis antebrazos) y nunca pegues primero, pero si te tocan... Acábalo!
Recuerdo en mi jardín una infancia en términos generales muy tranquila, pasé por dos jardines infantiles, Mi Gorrioncito y María Victoria. Desde chiquito enamoradizo, en ambos tuve "noviesita", una en el primero, Manisita (Maritzita=Maritza... ¿Recuerdas que no pronunciaba la "R" y nasalizaba mi voz?) y en el segundo, Angélica María, con esa hasta me saludaba y me despedía de pico en boca, pero ella me hacía dar celos con un tocayo del jardín diciéndome cada cuanto que ya no era mi novia por ser la de él. Chanfle!, desde pequeño víctima de los encantos y la crueldad femenina!!!
Al pasar al colegio, llegué al colegio Reyes Católicos. Un colegio que estaba relativamente nuevo, aún los pisos eran en cemento y muuuuuucho monte por todo lado, perfecto para un niño tan mamón como yo. En el colegio nunca fui ni de los populares ni de los desapercibidos, solo era uno más, eso sí, siempre fui de los bajitos, si bien no soy enano, soy de estatura promedio colombiana (1,72m) y a eso súmale que me estiré tarde, más nunca fui ni el bully ni el bullyed.
Mi primera gran experiencia con la hostilidad, fue cuando estuve en 4to de primaria.
Estaba de moda el yo-yo Coca Cola, y al sonar la campana para regresar a clases después de descanso escuché que alguien atrás mío gritó "Miren, la ostra", fue solo girar mi cuerpo 90º de los 180º que debía para mirar del todo cuando sentí que la famosa ostra (jugada de yo-yo que consistía en partirlo en dos a través de un gran golpe, principalmente contra el piso) la querían hacer en mis sien. Fue tan solo sentir el cimbronazo en mi pequeña cara para recordar las frases de crianza "Nunca pegues primero, pero si te pegan...", y efectivamente así fue, en cuanto salí del pequeño letargo, identifiqué mi objetivo, me le fui encima y cual enano arrecho empecé a golpearle, pese a que cuando iba volando hacia él, caí en la cuenta que ese era el "nelson" de ese momento en el colegio, el bully, el vago, el que en solo 4to de primaria ya había perdido un par de años antes, medía al menos 10 cms más que yo, su contextura era muchísimo más desarrollada, es más, si tuviera hijos para esa época no me extrañaría, era "Gironza" (Jueputa vida!!!), pero eso no me importó, pese al problema en que sabía que me metía, decidí poner en riesgo mi vida por mi honor y mi respeto, pero, tan solo fueron un par de golpes que lo lograron tumbar al piso y yo quedar encima de él lo que me duro la dicha, con un simple movimiento me invirtió nuestra posición y cuando yo ya tenía mi resignación en el alma, veía como mi corta vida pasaba ante mis ojos y preparaba mi cara para un estruendo que hiciera parecer la ostra de la que había sido víctima segundos atrás un suave caricia, escuché cual voz de un ángel -Gironza, quieto!- Sí, era la profesora Amparo, que como rayo voló mientras gritaba lo antes mencionado y le frenaba el brazo derecho a este macancán que lo tenía ya en alto dispuesto a fusionar mi cara con el barro sobre el cual estaba yo recostado y resignado. Nos llevaron a rectoría directamente, de la cual salí bien librado ya que la profesora intervino por mi diciendo -Yo conozco Andrés y si se metió con él fue por defenderse- así que me dejaron ir de nuevo a clase, de Gironza no recuerdo más, creo que lo echaron, no era precisamente la clase de niño de la que una institución se sintiera orgullosa de tener entre sus filas. En cuanto a pelear, nunca me ha gustado, pero me ha tocado y no me ha ido mal, en realidad, solo he recibido un golpe en mi cara, de espalda, producto del cual mi oído derecho no funciona bien... Gracias Mera!.
En el colegio tuve más problemas, curiosamente con quien más los tuve era con mi mejor amigo del colegio (valga la redundancia), ese man tenía un genio de los mil demonios y reaccionaba muy feo con cualquier cosa, y ni que decir de cuando se metió a entrenar Karate, Jean Claude Van Damme era un pobre pelafustán a su lado. Tocó sonarle los mocos varias veces con remordimiento y todo, varias veces se lo he dicho pero de nuevo, perdón Alejo. Y ni qué decir de hockey, se supone que son casi mis hermanos, pero no recuerdo con cuál de ellos no me ha tocado pelear o que al menos en entreno nos hemos dado palo. En Cali es imposible, así sea en entreno, jugar un partido sin árbitro, nos matamos!!!
Nunca he perdido en una pelea, la verdad es algo que no me enorgullece, pero es algo que me sorprende siendo que nunca me he preparado para esto ni me interesa, en realidad, no me gustan los problemas de ningún tipo.
Mi familia, considero que es la de la parte materna, mis tíos de parte de papá y mi abuelita, vivieron desde mucho antes de nacer yo en USA. Nunca hemos estado desconectados totalmente, pero obviamente el sentimiento por razones obvias no es el mismo y pues el conocimiento del uno con el otro tampoco es grande; más si tengo familia de mi papá acá en Colombia, es familia humilde, con valores bonitos, pero tampoco fuimos muy cercanos con ellos salvo ciertas reuniones familiares como el cumpleaños del bisabuelo, la llegada de mi abuelita a Colombia, uno que otro cumpleaños, pero sí muchos funerales. El hecho de tener familia en USA de niño te da ciertos beneficios materiales, más nada real, y desde pequeño vi que no encajaba mucho con esa parte de la familia, pues al intentar compenetrar con ellos sentía rechazo debido a que para ellos siempre fui creído o era de "los Zapata" según ellos éramos los de plata y nos creíamos bajados del culo de Zeús. Sí, tuve privilegios y fortuna como poder conocer desde muy pequeño otro país y aprender otro idioma, más nunca me he visto por encima de nadie, máxime con las lecciones que me ha dado la vida a lo largo de mis 31 años, donde me ha mostrado que como he podido tenerlo todo, no he tenido nada, ni siquiera $100 en el bolsillo, LITERAL, también me han cortado la energía, me han llamado a cobrar platas y he tenido que vender mis cosas o acudir al rebusque para sobrevivir, así que creerme mas que alguien? Pff.
Esa situación se replicaba también con mis amigos de la cuadra, pues en mi afán de agradar y sentirme parte de ellos, si sacaban una patineta, yo la tenía, si sacaban una bicicleta, yo la tenía, si sacaban patines... A tal punto que un día dejaron de hablarme y digamos que me echaron de la cuadra por creído. No te imaginas lo duro que era para mi ser un niño, que solo quería jugar con sus amiguitos, pero que en ese afán solo te hicieran sentir mal y rechazado.
Recientemente me he venido dando cuenta que crecí en un ambiente hostil. La ciudad, el colegio, el deporte, ser bajito, tratar de encajar me han llevado a crear inconscientemente mecanismos de defensa natural, como una voz poco amigable o mantener con cara de puño. Y digo hace poco pues por procesos que he pasado recientemente he logrado hacer que muchas personas se abran conmigo y me lo han confesado, afortunadamente se han llevado una gran sorpresa al hacerlo y permitirme y permitirse descubrirme con ell@s.
A todas estás ¿por qué digo que encajar ha sido difícil?. Si bien en un post anterior he dicho que no me interesa pertenecer a un status quo, esto no es fácil, no es fácil sentir que no encajas.
En realidad me describo como una persona muy pacífica, completamente desinteresado, soy demasiado leal, sensible e incluso llorón, amo con amor sincero y me entrego totalmente, soy de hecho straight edge (no tomo, no fumo, no uso drogas, de hecho estas últimas ni siquiera las he probado en mi vida),no creo en pensamientos radicales ni en el campo político ni en el religioso.
Dinero fácil, "Usted no sabe quien soy yo", licor, drogas y
mujeres voluptuosa y desproporcionadamente operadas son
parte de la cultura narco insertada en los 80´s. 
Eso suena sencillo, pero en una "nocultura" como la que crecí, donde los hombres somos más hombres por el número de voluptuosas mujeres que tienes cerca y que te lo dan, donde está mal ser sensible ante el mundo, donde el amor es algo completamente fuera de contexto y donde las conversaciones sociales tienen un gran contenido de la borrachera de aquel día, la traba del otro y cómo no te acuerdas cómo hiciste para llegar la noche anterior a la casa o donde en política debes creer que el uno o el otro es la solución so pena de ser señalado como rebelde sin causa, izquierdista y hasta "Castro-Chavista", definitivamente, encajar o no encajar, es la cuestión. La verdad no es fácil, pero vivo feliz no encajando. Hoy veo los toros desde la barrera y si bien esta ciudad (Bogotá) no es una perita en dulce, si veo como la ciudad de mi corazón, la logré sobrevivir. No en vano he tenido amigos de mi infancia ya en la cárcel, sumidos en el vicio y hasta muertos, y eso que no crecí en una situación o barrios más complejos. Cuando no eres de los que decide un bando, una ideología, una religión, es el camino duro, pero a todas estas, no me interesa, nada de lo fácil vale verdaderamente la pena ni nada que valga la pena será fácil, el camino del salmón me resulta más satisfactorio, sobretodo porque soy yo, no es cuestión de ser asocial y mucho menos antisocial, solo ser yo. Para mi, encajar no es la cuestión.

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